Cada semana el calendario hebreo trae su parashá, con su propia energía, y culmina en Shabat. Es la escala más pequeña del cuaderno: debajo del año y del mes. Al preparar el Shabat elegimos un paso pequeño en sintonía con la parashá —que haga avanzar una de tus grandes metas— y registramos la semana en una bitácora simple: tareas, gratitud, obstáculo y emoción. No es un plan nuevo: son tus metas grandes encontrándose con el tiempo de cada semana.